
Sigo notando pinchazos en la cabeza, y en el corazón, eres un clavo que he dejado que se oxide demasiado, y así ha conseguido pudrirse poco a poco, dentro de mi, de mi imaginación, Y cuando intento sacarlo no puedo, porque ya duele demasiado.
Habrá que seguir con ese clavo oxidado ahí dentro, hasta que dé con la solución.
No hay comentarios:
Publicar un comentario